De nuevo el euro-diputado Nigel Farage:
Al menos una voz que no calla, en la misma boca de un lobo que ha sido impuesto para cuidar el gallinero. Lo que Nigel afirma ahora, si no lo hubiera dejado escrito en mí último libro editado en Mayo de 2.010 en España, alguien podría decir que uno se suma a la opinión de otros, lo cual es cierto en muchos casos. En su alocución, Nigel acusa a uno de los señores de esa misma cámara de diputados y en su presencia, de ser el desestabilizador y desmontador ya no silencioso de las Naciones-Estado de Europa, sino de manera descarada y ruidosa, interfiriendo directamente sobre los asuntos de países como Grecia e Italia.
Digo en mi libro después de diferenciar conceptualmente naciones de países, que los Estados fueron confeccionados a la lumbre del candil imperial como una institución al servicio de su expansión, pero como todas las creaciones humanas, son temporales, siendo su vigencia hasta tanto cumplan la o las funciones para los cuales fueros establecidos; siendo esto válido para reglar toda la actividad productivo-distributiva a niveles de la economía, del sistema educativo, de la estructura social y un largo etcétera incluyendo el papel de las religiones; también afirmo que ha llegado el momento del desmonte como tal de los estados, los mismos que otrora sirvieron de sepultureros de las estructuras feudales y el marginamiento de los pueblos-nación, lo cual es más difícil borrar de un brochazo, en tanto que compromete las propias memorias genéticas de millones de años y no solo de unas cuantas centurias.
Así que la acusación del diputado Nigel viene sin ser su propósito, a confirmar lo dicho como análisis teórico, en tanto está ocurriendo en la vida real: para la pretendida siguiente fase del sistema de dominación, los países-Estado son un estorbo para las dos cabezas de la bestia que se disputan el poder mundial; no puede existir dualidad ni pluralidad de poderes en El Nuevo Orden Mundial y La Comunidad Europea es un apéndice temporal de ese N.O.M. Y el mismo papel juega el G-3, la organización de estados africanos, la OEA, otra que aglutina a estados latinoamericanos, su similar asiática; configurar bloques para desmontar con eficiencia, aparentando un bien para los pueblos. Ahora le encontrarás pleno sentido a la valerosa acusación del euro-diputado Nigel Farage.








