El mejor discurso de la historia
Aunque ya lo hayáis visto, es un llamado para este ahora dicho hace 62 años. Charles Chaplin, demasiada claridad para permanecer mudo: Cuando la palabra es expresión de la Verdad, por ser axioma, se hace profecía realizable en algún momento de la historia. Hay seres que han tenido claro el diagnóstico de los tiempos, de las verguenzas que envilecen a los inhumanos, aunque demasiado temprano para las grandes masas embelezadas en la ilusión, que tal parece, siempre tendrán que ser empujadas al drama de las calamidades para reaccionar. Leed lo que al respecto de la película El Dictador, de donde se reproduce este video-clip dice wikipedia:
Charles Chaplin en El gran dictador (1940)
La primera película hablada de Chaplin, El gran dictador (1940), significó un acto de desafío contra el nazismo. Fue filmada y lanzada un año antes de que Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra Mundial. Chaplin interpretó el personaje de Adenoid Hynkel, el dictador de Tomainia, inspirado en el dictador alemán Adolf Hitler, que era en la vida real cuatro días más joven que Chaplin y tenía un bigote similar. La película también presentó al comediante Jack Oakie como Benzino Napaloni, el dictador de Bacteria, una parodia al dictador italiano Benito Mussolini.
Paulette Goddard también intervino. La película fue vista como un acto de valentía en el entorno político de la época, tanto por su ridiculización al nazismo como por su representación de judíos perseguidos por el régimen. También intervino el personaje de un barbero judío, similar al vagabundo, que también sufrió la persecución. Al final, el barbero pronuncia un discurso denunciando a la dictadura, la codicia, el odio y la intolerancia, pronunciándose a favor de la libertad y la fraternidad humana:
Lo lamento, pero yo no quiero ser un emperador, ése no es mi negocio, no quiero gobernar o conquistar a alguien. Me gustaría ayudar a todos si fuera posible: a los judíos y a los gentiles, a los negros y a los blancos. Todos deberíamos querer ayudarnos, así son los seres humanos. Queremos vivir con la felicidad del otro, no con su angustia. No queremos odiarnos y despreciarnos. En este mundo hay sitio para todos, y la tierra es rica y puede proveer a todos. El camino de la vida podría ser libre y hermoso...»
Fragmento de El gran dictador (1940), interpretado por el personaje del barbero.
La película fue nominada en cinco rubros para los premios de la Academia. Fue prohibida, incluso, en España y se estrenó 36 años después, en 1976, cuando ya había fallecido Francisco Franco.







